sábado, 18 de septiembre de 2010

"LA EDUCACIÓN PROHIBIDA". Película-documental sobre la nueva pedagogía



Ésta es una película que gira en torno a la pedagogía del s.XXI.
Una nueva educación en las escuelas que básicamente plantea que el niño debiera ser 
el centro de la tarea educativa
Altamente recomendable, os dejo con la película-documental... 





"La prevención de la neurosis solamente será posible cuando aprendamos a cuidar a quienes son sanos aún, a quienes todavía no han sido afectados: nuestros niños." 



Wilhelm Reich

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viernes, 17 de septiembre de 2010

Comunidad pedagógica de Mauricio y Rebeca Wild. Impresiones sobre mi estancia


El artículo que os presento a continuación me lo envía Marta Marichal.
Durante el mes de julio de 2010 tuvo la oportunidad de visitar Ecuador, concretamente la comunidad de "El León Dormido". Desde allí recibió de primera mano las enseñanzas pedagógicas que Mauricio y Rebeca Wild imparten. Personalmente le pedí que escribiera para este blog algunas líneas sobre su vivencia personal y sobre lo que aprendió durante esos días. A continuación transcribo el texto que me envía:

En las contraportadas de los libros de Rebeca Wild al castellano, está escrito: Rebeca Wild, nacida en 1939 en Alemania. Estudió Filología Germánica, Pedagogía Musical y Pedagogía de Montessori en Munich, Nueva York y Puerto Rico. Desde 1961 reside en Ecuador, donde en 1977 fundó junto a su marido Mauricio, el Pesta. Un novedoso centro compuesto de jardin de infancia, escuela y educación permanente, que entretanto, se ha visto ampliado por un tipo particular de economía alternativa. Hasta hace un par de años, Rebeca y Mauricio Wild viajaban regularmente por Europa, impartiendo conferencias y seminarios acerca de su novedoso concepto pedagógico.

Desde hace unos 9 o 10 años han creado una comunidad llamada "El león Dormido", en donde viven unas 11 familias, a 50 kilómetros de Quito. Desde la comunidad, los padres acompañan a sus hijos a los espacios de la escuela (unas 4 horas, 2 o 3 veces por semana). Estos espacios están adaptados y preparados para que niños y adultos interactúen y aprendan.
Yo he estado allí este julio durante 15 días conviviendo con una familia y recibiendo formación de lo que ellos llaman "Activación de un Paradigma de la Vida". Quiero escribir algunas pinceladas de algunas cosas que he aprendido y que he sentido que encajaban internamente conmigo, dentro de la temática "Procesos de Vida". En torno a esta temática recibimos formación sobre:

-Estructuras neurológicas
-Necesidades auténticas de desarrollo
-Socialización
-Problemática de la directividad
-Desarrollo de la inteligencia
-Amor y respeto
-Libertad y límites
-Ambiente relajado
-Toma de decisiones

Ellos creen que el aprendizaje es comprender y conocer (no memorizar y saber). Este aprendizaje no se puede dar si no se aprende mútua y conjuntamente entre niño y adulto. No se puede dar desde el adulto que "ya sabe" hacia el niño que "no sabe". La verdad es que no sabemos qué le está ocurriendo al niño, qué siente, qué se le mueve por dentro cuando estamos con él. Desde la posición adulta "yo esto ya lo sé", tampoco podemos estar atentos y abiertos a las cosas nuevas que podemos aprender de la relación con l@s niñ@s.
Mauricio y Rebeca Wild
Por lo tanto, la meta final es respetar los procesos de vida. Esto quiere decir respetar el potencial interno ilimitado que cada uno tiene. Pero ¿qué es lo que permite la activación de este potencial interno? La interacción con el entorno por y desde la decisión propia. Esta decisión propia tan importante para activar todos los millones de conexiones neuronales (infinitas) que podemos realizar los humanos, necesita una premisa importante: un ambiente relajado.
Un niño va creciendo internamente y se va desarrollando ya desde la etapa intrauterina por propia decisión y siempre interactuando con el entorno. Pero, ¿qué es un ambiente relajado? Un ambiente sin presión, sin exigencia y sin peligro, donde el niño pueda estar y sentirse relajado y no tenga que responder a expectativas. En un ambiente relajado se pueden permitir jugar y a través de la motricidad y la parte sensorial van experimentando y creciendo. Esto es lo que permite su desarrollo y no lo que frecuentemente creemos los adultos, que se desarrollan a través de la toma de conciencia de las cosas. Es con el cuerpo con lo que aprendemos. Donde está primero la inteligencia es en la boca, en las manos y desde ahí podemos vincular esta inteligencia con el lenguaje hasta llegar a la inteligencia abstracta. Pasando de lo concreto a lo abstracto, de lo conocido a lo desconocido.
Los Wild proponen experimentar sensorio-motrizmente las matemáticas, la física, la química, el lenguaje,... y siempre por decisión propia. ¿Cómo lo hacen? Preparando un entorno donde hay todo el material que el niño puede necesitar para aprender según sus capacidades madurativas. Los adultos tienen la responsabilidad de acompañar (sin dirigir a l@s niñ@s), de estar disponibles y mantener un ambiente relajado, poniendo límites cuando sea necesario, con respeto.
Lo importante es sentir, experimentar, vivenciar y no tener el objetivo de querer llegar rápido al resultado. Saben por la experiencia con sus propios hijos y por los años de experiencia docente que cuando en una etapa madurativa el niño no puede estar tranquilo, éste hace un salto a una etapa madurativa posterior.

Durante los años en que crearon la escuela "El Pestalozzi", hacían una valoración de los diferentes comportamientos y conductas de los infantes. Para saber cómo está internamente y cómo va aprendiendo un niño, para ellos era importante tener en cuenta y observar 7 aspectos:

1. La parte sensorial. ¿Cómo utiliza los sentidos para descubrir las cosas?
2. La parte motriz. ¿Cómo se mueve?, ¿qué dificultades y/o miedos tiene al moverse?
3. ¿Que acceso tiene al llanto? Yo añadiría ¿qué acceso tiene a todas las emociones?, ¿puede expresar el miedo, la rabia, la tristeza, la alegría?
4. El desarrollo sexual. ¿Es adecuado a su desarrollo madurativo?, ¿muestra conductas sexuales en espacios no íntimos?, ¿utiliza la sexualidad como una descarga?
5. ¿Es capaz de tomar decisiones propias?, ¿cómo las toma?
6. ¿Cómo es la relación con los otros niños?, ¿y con los adultos?
7. ¿Cómo juega? Observar la capacidad de jugar que tiene y de qué manera juega.

Sería importante hacer esta valoración conjunta con los padres. No hacerla solamente los maestros-acompañantes. La valoración deberá realizarse con quien realmente da y/o debe dar el apoyo emocional y con quien l@s niñ@s tienen los vínculos relacionales más importantes: los padres.
Desde España, la Fundación Lauraluna en Pamplona, se encarga de organizar estancias en "El León Dormido", donde se puede convivir con la comunidad y/o asistir a formación teórica y práctica impartida por Mauricio y Rebeca Wild.
Os dejo el enlace a la web de una familia que también estuvo allí este verano en donde podreis encontrar comentarios y fotos de "El León Dormido". http://familiasenruta.com/famenruta/lo-que-el-leon-dormido-despierta/

A continuación os dejo una bibliografía para quien le interese profundizar un poco más:

Wild, Rebeca: Educar para ser. Vivencias de una escuela activa. Editorial
Wild, Rebeca: Calidad de vida. Educación y respeto para el crecimiento interior de los niños y los adolescentes. Editorial Herder.
Wild, Rebeca: Libertad y límites. Amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros. Editorial Herder
Un libro para entender más y mejor los fundamentos biológicos en que se basa esta pedagogía:
Maturana, H. y Varela, F.J.: El árbol del conocimiento. Editorial Debate.


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jueves, 19 de agosto de 2010

Relaciones de pareja (enamoramiento y causas de los conflictos)


Todos somos hij@s de una relación de pareja. La vida no puede concebirse sin el encuentro entre hombre y mujer. Ya desde la adolescencia, muchas veces tardía, vamos sintiendo el anhelo de estar con alguien, el deseo de establecer una relación íntima con el otro.
Un día aparece alguien que nos atrae. Poco a poco nos vamos conociendo, se va activando el deseo, hasta que decidimos de mútuo acuerdo establecer una relación de pareja. En poco tiempo esa persona se convierte en la persona con quien más intimamos a todos los niveles. Y tenemos contacto, compartimos caricias, cuidados y disfrutamos del placer sexual.

Si hasta aquí no han surgido dificultades y todo va fluyendo, nos sentimos "enamorados", confiados, amamos y nos sentimos amados. Depositamos grandes expectativas en nuestra pareja, como si el otro nos fuera a dar todo lo que necesitamos, como si fuera a llenar todos nuestros vacíos y fuera a colmar todas nuestras necesidades. Desde ese estado, idealizamos, nos inventamos a esa otra persona que apenas conocemos para que encaje con las expectativas que nos hemos creado. Aquí una canción que describe con bastante exactitud lo descrito:

video


Desde ese lugar ideal en que nos encontramos los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, empezamos a ver "cositas", actitudes, aspectos de nuestra pareja que no nos hacen demasiada gracia. Hasta cierto punto lo vamos aceptando, pero poco a poco se va creando un malestar interno que finalmente nos lleva al enfrentamiento. La vivencia que hasta el momento teníamos comienza a transformarse.
Ya no todo es tan bueno, empieza a haber algo que me hace daño y que me hace desconfiar. Si no me sucede a mí, le sucede a mi pareja hacia mí. Hasta el momento parece como si se hubieran ido perdiendo los límites de cada uno, como si hubiéramos ido entrando en un estado de fusión simbiótica ideal en que todo es maravilloso. De pronto, cada uno vuelve a recolocarse desde sí mismo; se producen discusiones, desacuerdos. Algo se empieza a tambalear. Lo hablamos con nuestros amigos, amigas, consejeros,... Podemos empezar a plantearnos dejar la relación y no afrontar lo que nos pasa. Si no es la primera pareja con la que estamos, podemos ver cómo nos encallamos allí donde teníamos las mismas o parecidas dificultades con parejas anteriores. Probablemente pongamos fin a la relación acabando la historia tras un mal capítulo; probablemente también volvamos a repetir la misma historia una y otra vez, pero con diferentes personas.

¿Qué está fallando? En primer lugar, muy seguramente la comunicación.
Muchas veces, cuando surge algún desacuerdo, si lo que está sucediendo nos afecta profundamente, podemos no ver al otro en absoluto, sólo vemos lo que nos pasa a nosotros y desde ahí nos creemos con el derecho de pasar por encima de lo que le pueda estar sucediendo al otro. Dejamos de escucharnos. Nos vemos envueltos en situaciones de poder: "yo tengo razón", "hay que hacerlo como yo digo", "tú no te enteras, no sabes",... 

Cuando se produce un desacuerdo, un conflicto, un enfrentamiento... ¿qué nos sucede? ¿Qué nos pasa por dentro? ¿Qué sentimos?... Y a continuación, ¿cómo, desde todo eso que nos pasa internamente nos comunicamos? ¿Podemos escuchar lo que nos pasa, hacérselo llegar al otro y encontrar algún tipo de respuesta que pueda dejarnos más o menos tranquilos? ¿Podemos escuchar lo que le pasa al otro y desde nosotros dar una respuesta verdadera desde lo que sentimos?... ¿Qué nos pasa en todo este proceso?... ¿Podemos aceptar que el otro no está ahí para satisfacer todas nuestras necesidades muchas veces exigidas? ¿Podemos aceptar que el otro también tiene sus necesidades que muchas veces no coinciden con las nuestras? ¿Podemos respetarnos aunque no estemos de acuerdo?...
¿Podemos llegar a algún tipo de encuentro que de alguna manera aclare la situación que provocó el conflicto? ¿Es posible?... Si es que sí, la relación de pareja avanza y evoluciona, cada vez nos conocemos más y se refuerza el compromiso y los lazos de unión entre ambos; si es que no, se genera un proceso de idas y vueltas, de distanciamiento mutuo que lleva a una situación que se prolonga en el tiempo y que muy probablemente lleve a la ruptura. Cuando una pareja no funciona, ambos tienen una responsabilidad en la relación, cada uno la suya, aunque cueste aceptarlo: cada uno tiene una historia que encaja con la del otro.

Todo aquello que nos hace sentir de forma negativa hacia el otro tiene unos orígenes arraigados en la familia. Se ve y se comprueba día a día en los procesos psicoterapéuticos profundos. Amamos como nos han amado. El daño de nuestro corazón tiene que ver con el daño recibido en nuestro amor hacia nuestro padre y nuestra madre básicamente, a pesar de las mejores intenciones. Toda esta dinámica relacional la trasladamos, porque la llevamos dentro en la forma en que se ha construido nuestro vínculo afectivo, a nuestra pareja. Si el daño que tenemos ahí es importante, nuestras relaciones, tanto a nivel de pareja como a otros niveles, serán más o menos dificultosas.
Relaciones de pareja

La relación de pareja pone ante nosotros la verdad de lo que llevamos dentro. Destapa nuestras emociones y sentimientos más profundos, manifiesta lo mejor y lo peor de cada uno. Lo que ya creíamos superado, la vida nos lo vuelve a poner por delante para hacernos ver que en realidad sigue pendiente.
Verdaderamente, la relación de pareja es una oportunidad, además de para amar y ser amados, para replantearnos quién somos realmente, a dónde vamos y de dónde venimos.


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lunes, 14 de junio de 2010

Entrevista a Alice Miller: "Maltratar a los niños produce una sociedad perversa"


Alice Miller realizó sus estudios en Basilea, donde obtuvo en 1953 su doctorado en filosofía. Ejerció su profesión de psicoanalista en Zurich pero la abandonó para consagrarse por completo a la investigación sobre la infancia.
Por medio de sus libros, artículos, folletos y entrevistas nos muestra que maltratar a los niños no sólo produce niños maltratados, desgraciados y perturbados, sino también una sociedad perturbada y perversa. Durante los últimos años, Alice Miller ha desarrollado un concepto de terapia que propone a las personas que sufren, confrontarse con su pasado para encontrar la angustia del niño maltratado que fueron, sentirla, y así liberarse. Es el miedo infantil hacia los padres todopoderosos el que empuja al adulto a maltratar a los niños o a aceptar vivir con graves enfermedades, minimizando totalmente la crueldad de sus propios padres. Son numerosas las proposiciones esotéricas y espirituales que prometen la curación pero en realidad, su único objetivo es el de camuflar los terrores vividos durante la infancia.
Su percepción de la vivencia real del niño ya no está ligada con la del psicoanálisis. A su manera de ver, éste permanece de acuerdo con la vieja tradición que acusa a los niños y protege a los padres, tanto en la teoría como en la práctica. Por esta razón, entre otras, Miller ya no es miembro de la Asociación Internacional de Psicoanálisis.
Aquí teneis una entrevista que se le realizó y que personalmente he seleccionado y sintetizado. En ella, se pone al descubierto la responsabilidad que tienen los padres y madres en el crecimiento y desarrollo del niño. Sin pelos en la lengua, nos habla desde su experiencia psicoterapéutica como profesional e investigadora de la infancia. 
En mi planteamiento terapéutico (puedes hacer clic aquí para verlo) comparto su posicionamiento desde la primera hasta la última frase de esta entrevista. 
Alice Miller
¿Por qué muchos expertos rechazan lo que usted escribe?
Mis afirmaciones provocan miedo a algunas personas que las encuentran peligrosas.

¿Qué es lo que les da tanto miedo?
Mis advertencias sobre el maltrato infantil y sus consecuencias. La rabia del niño y otros sentimientos intensos, que debemos temer, son reacciones al daño que nos causaron en la infancia. Hoy sabemos que estas reacciones se producen con mucha frecuencia. El niño se ve obligado a reprimir el recuerdo del daño sufrido, niega el dolor y los hechos para poder sobrevivir, para no tener que morir por ello.

¿Cómo se enfrenta usted al dolor en el proceso terapéutico?
El dolor encierra el camino a la verdad. Si rehusamos aceptar que no nos quisieron siendo niños, nos ahorramos mucho dolor, pero bloqueamos el camino que nos lleva a la verdad. Como adultos, podemos aprender en el marco de una terapia a querer a ese niño que un día fuimos. Si nos liberamos de los sentimientos de culpa. El sentimiento de culpa nos protege de la dolorosa verdad de que el destino nos dio una madre o un padre incapaz de amar. Esto es más doloroso que pensar, bueno, era una buena madre, el problema es que yo era malo. Es importante que el paciente pueda experimentar sus sentimientos y expresarlos verbalmente en el marco de la terapia. Si el paciente sufrió maltrato en la infancia y el terapeuta no rehúsa a creerlo, se abrirán muchas posibilidad para el paciente, siempre que el terapeuta no trate de convencerlo de que debe perdonar. Si lo hace, la terapia será contraproducente. El cliente reprimirá e intentará expulsar su rabia y más adelante la descargará contra sus propios hijos u otros cabezas de turco.

¿Cree usted que cuando nacemos somos como una hoja de papel donde no hay nada escrito?
No, no lo creo. El niño llega al mundo con la historia que ha vivido en el vientre de su madre. Sin embargo, cuando nace es inocente y está dispuesto a amar. La capacidad de amar del niño es mucho mayor que la de los adultos. Esta convicción mía provoca tanto rechazo porque hemos aprendido a proteger a nuestros padres y a culparnos a nosotros mismos de todo cuanto ellos han hecho.

¿De qué manera refleja su forma de escribir estos pensamientos?
Yo intento siempre llegar al niño que existe en el lector y posibilitarle el camino a sus sentimientos. Le proporciono la llave. Quien quiera puede cogerla y abrir una puerta en su interior. O puede decir, no quiero abrir esa puerta; le devuelvo la llave. Cuando tenemos esta llave resulta más sencillo llegar a ese niño que fuimos y aprender de él. Con este niño, la persona aprenderá mucho más que conmigo, porque realmente sólo podemos aprender de las propias experiencias.

¿La terapia puede producir cambios?
Sí, pero sólo cuando nos permite comprender y sentir el dolor que ha sido bloqueado por los sentimientos de culpa. La idea de que "soy culpable de lo que me sucedió" nos bloquea. Existen muchas técnicas irresponsables y perjudiciales que hacen aflorar los sentimientos pero impiden que nos enfrentemos de forma sistemática con el pasado. Algunas técnica dejan al paciente completamente sólo con ese sentimiento de dolor que no es capaz de resolver. Y así, estos pacientes que en la infancia fueron víctimas de abuso y maltrato en la infancia, siguen siéndolo en la terapia. Intentan "ayudarse" a sí mismos tomando drogas, acudiendo a sectas o a gurús o buscando otras formas de negar la realidad y erradicar el dolor. La militancia política puede ser una de estas formas, entre muchas otras.

¿Puede la sociedad aprender el lenguaje de los niños?
Espero que sí. El lenguaje de los niños es realmente muy claro, pero no lo escuchamos. En ocasiones, desde el primer minuto de vida sometemos a los niños a torturas terribles, y no sólo a causa de la tecnología presente en los hospitales. Este maltrato permanece almacenado en el cerebro y puede mantenerse activo durante el resto de la vida. Un niño maltratado por la técnica necesita muy pronto a una persona que lo tome de la mano, lo consuele y le muestre que ya no necesita tener miedo. Sino, podría darse el caso de que el adulto tema durante toda su vida que se reproduzca ese maltrato y experimente el pánico en diversas situaciones sin comprender bien por qué.
Esta persona ha apendido desde el principio que cuando estaba en una situación peligrosa, nadie se preocupó de su sufrimiento. Pero este destino trágico puede evitarse fácilmente si tratamos al recién nacido como un ser en extremo sensible que también es capaz de experimentar emociones. A menudo, el niño llega al mundo después de una larga lucha y no siempre nos damos cuenta de que lo que necesita con urgencia son los brazos reconfortantes de la madre. En lugar de ello, le damos medicamentos, inyecciones y cosas similares, y pensamos que será bueno para él. Sólo porque hace muchos años nosotros experimentamos lo mismo y consideramos que es lo "normal".

¿Qué opina de las formas de violencia más leves como los cachetes, los gritos o la humillación verbal?
La tragedia es que las personas que no fueron maltratadas brutalmente afirman una y otra vez que su educación "estricta" era necesaria. Reclaman el derecho a hacer lo mismo con sus hijos y son terminantemente contrarias a la prohibición de los azotes.
La ignorancia de nuestra sociedad es el resultado de la violencia. Nos pegaron para que fuésemos ciegos. Ahora tenemos que recuperar la capacidad de ver para darles a los niños la oportunidad de crecer con mayor responsabilidad y mayor conocimiento.

¿Cree usted que existe algo denominado "naturaleza humana"? Y si es así, ¿qué características tiene esta naturaleza en su opinión?
Como ya he dicho, considero que todo discurso que se refiera al deseo de muerte, a impulsos destructivos o a una maldad genéticamente programada, constituye sólo una huída de los hechos, con lo cual elegimos con absoluta libertad ser ignorantes. Las personas que prefieren delegar su responsabilidad en una autoridad superior evitan dar testimonios de estos hechos. Quieren que las dejen en paz. Atribuyen a Dios toda virtud; y el mal, al demonio o a la malicia innata de sus hijos. Creen también que se puede cambiar gracias a la disciplina o a la violencia todo aquello que ellos consideran que ha sido predeterminado. ¿Cómo es posible? ¿Se ha visto alguna vez a alguien cuyo carácter destructivo, supuestamente innato, se haya convertido en un carácter bueno y positivo por medio de azotes u otras formas de maltrato?
A pesar de ello, los "científicos" se aferran todavía al mito del "mal innato" y millones de padres siguen pegando a sus hijos convencidos de que les inculcan la virtud a cada golpe. Y lo que están produciendo en su lugar es un niño servil, que quizás no muestre hoy su rabia, más que justificada, pero sin duda la descargará un día sin piedad en otros inocentes. Los únicos que no se verán forzados a transmitir a otros esta herencia de destructividad serán aquellos que ya en la infancia, o más adelante, conozcan a un "testigo con conocimiento" que les ayude sentir la crueldad a la que fueron sometidos, a reconocerla como la que fue y a juzgarla con determinación.
El niño llega al mundo repleto de necesidades. Que estas necesidades se vean satisfechas y que el niño pueda experimentar respeto, protección, cuidados, amor y honestidad depende absolutamente de los padres. Si estas necesidades no se satisfacen y por el contrario, el niño sufre abusos, maltrato o abandono, es comprensible que se convierta en una persona confusa, "mala" o enferma.

La educación religiosa nos enseña a perdonar a aquellos que nos ofenden. ¿Debemos perdonarlos realmente?, ¿Es eso posible?
Es comprensible que queramos perdonar y olvidar para no tener que sentir dolor, pero esta vía no funciona. Más pronto o más tarde nos damos cuenta de que nos hemos equivocado de camino y de que así no solucionaremos nada. Fíjese en la cantidad de sacerdotes pedófilos. Perdonaron a sus padres los abusos sexuales y otros abusos de su autoridad. Y ¿qué hacen ahora? Repiten los "pecados" de sus padres, precisamente porque se los han perdonado. Si hubiesen juzgado de forma consciente los hechos reales, no se habrían visto forzados a hacerles lo mismo a otros niños, abusando de ellos, confundiéndolos y condenándolos al silencio. Las religiones tienen mucha influencia sobre nuestra forma de pensar y pueden empujarnos al autoengaño de muchas y diferentes maneras. Pero no tienen ninguna influencia sobre nuestro cuerpo, que conoce con exactitud nuestras emociones más intensas e insiste en que sean respetadas.

"Pensar en positivo" es tan perjudicial como los preceptos religiosos que exigen de nosotros que perdonemos y queramos a aquellos que nos odian. ¿Qué opina de estos consejos de autoayuda?
Tiene toda la razón. "Pensar en positivo" no es en modo alguno un remedio, porque constituye una forma de autoengaño, una huida de la verdad. No nos puede ayudar, porque nuestro cuerpo conoce mejor la realidad.

Siempre que he querido hablar sobre aspectos espantosos de mi infancia, me he topado con el rechazo de personas que me advertían que todo tiene un lado bueno y un lado malo, que debería concentrarme en las cosas bonitas de la vida y adoptar una actitud positiva. Tal argumentación encuentra algo valioso incluso en el abuso. ¿Cómo reacciona usted cuando alguien relativiza el tema de tal forma?
La mayoría de las veces, esta forma de pensar se aprende en la infancia, cuando es necesaria porque forma parte de nuestra estrategia de supervivencia. Todos los niños quieren vivir, incluso un niño que crece junto a unos padres monstruosos, por eso tiene que creer a toda costa que aquello que ha padecido no constituye toda la verdad. Y naturalmente, hay momentos en los que su violento padre parece cambiar, lo lleva de pesca, por ejemplo, y por unos momentos el niño se siente querido. Cuando después lo maltrate tendrá, al fin y al cabo, un buen recuerdo de cuando fueron a pescar. Logramos sobrevivir a nuestra infancia de esta forma y la mayoría de personas intentan vivir sólo con estos recuerdos "positivos", reprimiendo los negativos. Sin embargo, yo creo que, como adultos, disponemos de la capacidad de valorar los hechos con madurez y comprender que no nos enfrentamos ya a un peligro de muerte. Podemos permitirnos ser conscientes de que, por la razón que fuese, nuestros padres no podían querernos si nos convertían tan a menudo en víctimas, sin preocuparse de nuestros sentimientos, de nuestro dolor o de nuestro futuro.

¿Cómo definiría usted el abuso?
Para mí abuso significa que una persona utilice a otra para todo cuanto quiere de ella y de la manera que más le conviene. Le exige todo sin pedirle su consentimiento, sin respetar su voluntad, sus necesidad o sus intereses. Es muy fácil hacer esto con los niños, porque los niños quieren y necesitan a sus padres, confían en ellos y no pueden darse cuenta de que alguien está abusando de ellos y aprovechándose de su amor. Especialmente cuando se ven obligados desde el principio a ignorar sus sentimientos. Así, una niña seguirá a su vecino, que le ha prometido darle chocolate, al sótano, aunque quizás al hacerlo se sienta incómoda. Pero si desde el principio de su vida ha aprendido que sus sentimientos no son importantes y que tiene que obedecer a los adultos, aunque sienta algo de resistencia por su parte, seguirá al vecino. Y quizás sufrirá toda su vida en las relaciones con los hombres, porque no habrá llegado a ser consciente de esta experiencia de su infancia. Si lo hace, correrá menos riesgos de ser víctima de una violación o de otros abusos sexuales.

Generalmente las personas prefieren negar que han sufrido abusos. ¿Interpreta usted el asma, las tendencias suicidas, los trastornos alimentarios, el alcoholismo, la drogodependencia o el consumo exagerado de tabaco como pruebas indudables del abuso físico o emocional en la infancia?
Sí, son pruebas de que la persona está negando aquello que ha experimentado. Todas estas enfermedades o adicciones son gritos del cuerpo, que quiere ser escuchado, y que requiere que prestemos atención al padecimiento sufrido en los primeros años. En lugar de escuchar a su cuerpo e intentar comprender sus gritos de socorro, muchas personas huyen y se esconden, por ejemplo en la adicción.

¿Cómo podemos reconciliarnos con nuestro cuerpo, un cuerpo que guarda a veces verdades extremadamente terribles en su interior?
Para empezar debemos dejar de eludir la verdad. Tenemos que comprobar que ser conscientes de la verdad no nos va a matar, sino que es probable que nos proporcione un gran alivio. Si decide no tomar pastillas para el dolor de cabeza, y en lugar de eso, trata de averiguar cuándo tienen lugar estos dolores, qué ha sucedido justo antes, quizás tenga suerte y comprenda por qué el cuerpo utiliza el dolor de cabeza como su lenguaje silencioso. Si presta atención a estos sucesos, comprenderá por qué se siente usted tan miserablemente mal. Puede ser que haya aflorado una emoción dolorosa que desea que usted sea consciente de su existencia. Es probable que reconozca así una solución para su sufrimiento. Y de cualquier modo, comprobará a menudo que para su sorpresa, el dolor de cabeza desaparece sin pastillas. Una vez que haya experimentado un par de veces una similar desaparición espontánea de un síntoma, nadie podrá convencerle ya de que los dolores de cabeza deben combatirse a la fuerza con aspirina. La "droga" impide que usted pueda comprenderse a sí mismo. Sin embargo, comprender esta circunstancia puede tener una importancia fundamental para su salud.

Bibliografía: MILLER, Alice: "Salvar tu vida. La superación del maltrato en la infancia". Tusquets Editores. 2009

Si quieres saber más sobre Alice Miller, en este artículo ella habla sobre cómo encontrar un buen terapeuta



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lunes, 17 de mayo de 2010

El principio de la vida humana. Etapa intrauterina (gestación) y nacimiento (parto)


A continuación te invito a ver un video-documental creado hace ya unos años en que se muestra con detalle todo el proceso inicial de la vida humana, desde la concepción hasta el nacimiento.

A lo largo de miles de años se ha automatizado todo un proceso absolutamente inteligente. Todo está programado, un paso sigue al otro, la vida se desarrolla en todo su esplendor para dar paso a la formación del ser humano. El bebé necesita sobrevivir y para ello necesita un ambiente propicio.
Gestación y parto
Lo que no se dice en el documental es que todo lo que vive y siente la madre reverbera en el ambiente del ser humano que se va gestando en el vientre materno. Así como cuando estamos en el mundo, nuestro entorno inmediato son las personas que nos rodean y las respuestas que recibimos nos afectan irremediablemente, durante el desarrollo del feto nuestro entorno inmediato es la madre. Las vivencias y el estado instintivo-emocional de la madre, repercutirá directamente en la vida instintivo-emocional de su hijo y quedará registrado en su memoria celular.

A continuación del desarrollo intrauterino vendrá la etapa del nacimiento en la que el feto se va colocando para poder salir al mundo. Mientras más natural sea todo este proceso y menos intervenciones invasivas e innecesarias se realicen, mucho mejor para la salud profunda del niño que va a nacer.

Os dejo con el video "En el vientre materno" publicado por la National Geographic.






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