jueves, 19 de agosto de 2010

Relaciones de pareja (enamoramiento y causas de los conflictos)


Todos somos hij@s de una relación de pareja. La vida no puede concebirse sin el encuentro entre hombre y mujer. Ya desde la adolescencia, muchas veces tardía, vamos sintiendo el anhelo de estar con alguien, el deseo de establecer una relación íntima con el otro.
Un día aparece alguien que nos atrae. Poco a poco nos vamos conociendo, se va activando el deseo, hasta que decidimos de mútuo acuerdo establecer una relación de pareja. En poco tiempo esa persona se convierte en la persona con quien más intimamos a todos los niveles. Y tenemos contacto, compartimos caricias, cuidados y disfrutamos del placer sexual.

Si hasta aquí no han surgido dificultades y todo va fluyendo, nos sentimos "enamorados", confiados, amamos y nos sentimos amados. Depositamos grandes expectativas en nuestra pareja, como si el otro nos fuera a dar todo lo que necesitamos, como si fuera a llenar todos nuestros vacíos y fuera a colmar todas nuestras necesidades. Desde ese estado, idealizamos, nos inventamos a esa otra persona que apenas conocemos para que encaje con las expectativas que nos hemos creado. Aquí una canción que describe con bastante exactitud lo descrito:

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Desde ese lugar ideal en que nos encontramos los primeros días, las primeras semanas, incluso los primeros meses, empezamos a ver "cositas", actitudes, aspectos de nuestra pareja que no nos hacen demasiada gracia. Hasta cierto punto lo vamos aceptando, pero poco a poco se va creando un malestar interno que finalmente nos lleva al enfrentamiento. La vivencia que hasta el momento teníamos comienza a transformarse.
Ya no todo es tan bueno, empieza a haber algo que me hace daño y que me hace desconfiar. Si no me sucede a mí, le sucede a mi pareja hacia mí. Hasta el momento parece como si se hubieran ido perdiendo los límites de cada uno, como si hubiéramos ido entrando en un estado de fusión simbiótica ideal en que todo es maravilloso. De pronto, cada uno vuelve a recolocarse desde sí mismo; se producen discusiones, desacuerdos. Algo se empieza a tambalear. Lo hablamos con nuestros amigos, amigas, consejeros,... Podemos empezar a plantearnos dejar la relación y no afrontar lo que nos pasa. Si no es la primera pareja con la que estamos, podemos ver cómo nos encallamos allí donde teníamos las mismas o parecidas dificultades con parejas anteriores. Probablemente pongamos fin a la relación acabando la historia tras un mal capítulo; probablemente también volvamos a repetir la misma historia una y otra vez, pero con diferentes personas.

¿Qué está fallando? En primer lugar, muy seguramente la comunicación.
Muchas veces, cuando surge algún desacuerdo, si lo que está sucediendo nos afecta profundamente, podemos no ver al otro en absoluto, sólo vemos lo que nos pasa a nosotros y desde ahí nos creemos con el derecho de pasar por encima de lo que le pueda estar sucediendo al otro. Dejamos de escucharnos. Nos vemos envueltos en situaciones de poder: "yo tengo razón", "hay que hacerlo como yo digo", "tú no te enteras, no sabes",... 

Cuando se produce un desacuerdo, un conflicto, un enfrentamiento... ¿qué nos sucede? ¿Qué nos pasa por dentro? ¿Qué sentimos?... Y a continuación, ¿cómo, desde todo eso que nos pasa internamente nos comunicamos? ¿Podemos escuchar lo que nos pasa, hacérselo llegar al otro y encontrar algún tipo de respuesta que pueda dejarnos más o menos tranquilos? ¿Podemos escuchar lo que le pasa al otro y desde nosotros dar una respuesta verdadera desde lo que sentimos?... ¿Qué nos pasa en todo este proceso?... ¿Podemos aceptar que el otro no está ahí para satisfacer todas nuestras necesidades muchas veces exigidas? ¿Podemos aceptar que el otro también tiene sus necesidades que muchas veces no coinciden con las nuestras? ¿Podemos respetarnos aunque no estemos de acuerdo?...
¿Podemos llegar a algún tipo de encuentro que de alguna manera aclare la situación que provocó el conflicto? ¿Es posible?... Si es que sí, la relación de pareja avanza y evoluciona, cada vez nos conocemos más y se refuerza el compromiso y los lazos de unión entre ambos; si es que no, se genera un proceso de idas y vueltas, de distanciamiento mutuo que lleva a una situación que se prolonga en el tiempo y que muy probablemente lleve a la ruptura. Cuando una pareja no funciona, ambos tienen una responsabilidad en la relación, cada uno la suya, aunque cueste aceptarlo: cada uno tiene una historia que encaja con la del otro.

Todo aquello que nos hace sentir de forma negativa hacia el otro tiene unos orígenes arraigados en la familia. Se ve y se comprueba día a día en los procesos psicoterapéuticos profundos. Amamos como nos han amado. El daño de nuestro corazón tiene que ver con el daño recibido en nuestro amor hacia nuestro padre y nuestra madre básicamente, a pesar de las mejores intenciones. Toda esta dinámica relacional la trasladamos, porque la llevamos dentro en la forma en que se ha construido nuestro vínculo afectivo, a nuestra pareja. Si el daño que tenemos ahí es importante, nuestras relaciones, tanto a nivel de pareja como a otros niveles, serán más o menos dificultosas.
Relaciones de pareja

La relación de pareja pone ante nosotros la verdad de lo que llevamos dentro. Destapa nuestras emociones y sentimientos más profundos, manifiesta lo mejor y lo peor de cada uno. Lo que ya creíamos superado, la vida nos lo vuelve a poner por delante para hacernos ver que en realidad sigue pendiente.
Verdaderamente, la relación de pareja es una oportunidad, además de para amar y ser amados, para replantearnos quién somos realmente, a dónde vamos y de dónde venimos.


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2 comentarios:

  1. "... o el otro se somete y acepta el poder del otro con la toxicidad y la perversión que eso conlleva, o realmente empieza a colocarse y a hacerse ver para poderse relacionar de una manera más sana."
    El amor es una construcción , un trabajo y de a dos...

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  2. Desde las luchas de poder en las relaciones de pareja es así, Anónimo. ¿A dónde va el amor cuando surge el conflicto?... Si pudiéramos volver a ese punto de partida... De eso se trata.

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