domingo, 21 de octubre de 2012

Entrevista para la revista FLASH, sobre el libro "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina"


Mañana día 22 sale publicada una entrevista que me hicieron para la revista publicitaria FLASH. La revista es gratuita y está disponible en Catalunya en las ediciones de Maresme, Blanes y Lloret, Barcelonés Norte, Vallés Oriental y Occidental, Gironès y Empordà-Costa Brava. 
A continuación transcribo la entrevista literal.  

1. En tu obra, tratas los miedos más profundos y las emociones más ocultas del hombre en sí... ¿Podría compararse, como ya argumentaba Freud, al hombre con un erizo al temer acercarse a otros por miedo a herir y ser herido? ¿Qué provoca este miedo?
Alberto Mena firmando libros
Yo no me atrevería a comparar al hombre con un erizo. Cuando somos bebés y niños, nuestra piel es suave, no vamos tan protegidos como un erizo o como un adulto que ha tenido que irse defendiendo para no sentir. La naturaleza es sabia y dispone a cada animal con aquellas características que mejor le ayudan a sobrevivir. Sí es cierto ese miedo que en menor o mayor medida todos tenemos a herir o a ser heridos. Y no sólo eso, sobre todo tenemos miedo al conflicto. Nuestra vivencia, muchas veces ha sido que en el conflicto, o me hacen daño o hago daño. En el fondo, me puedo quedar sólo y perder al otro. Pero no tiene por qué ser así. Si vamos armados de tantos pinchos como un erizo, que muchas veces sucede, es porque tenemos miedo a ser heridos y nos construimos un caparazón de esas dimensiones para protegernos del entorno, aunque al mismo tiempo que nos protegemos de lo que nos hace daño, nos protegemos también de lo que es bueno para nosotros. Necesitamos de la relación humana para vivir, y si vamos tan protegidos, ya me dirás cómo nos relacionamos... Por mi experiencia terapéutica puedo afirmar que ese miedo que sentimos cuando nos relacionamos tiene sus causas profundas en la forma en cómo nos hemos relacionado, básicamente con nuestra madre y con nuestro padre. A nivel profundo, lo que hemos vivido en la relación con ellos, luego lo volvemos a revivir en las relaciones que mantenemos con los otros. Alguien dijo que la infancia es el patio donde jugamos el resto de nuestra vida. No me canso de comprobar que efectivamente es así.

2. En el libro también tratas el tema de los niños. ¿Qué entorno podría ser saludable para el perfecto desarrollo de nuestros hijos?
Yo creo que tenemos que aprender a escuchar a los niños. El entorno más saludable, a grandes rasgos, es un entorno de confianza y respeto en que haya presencia y conexión con el padre y la madre, básicamente. A partir de ahí surgirán conflictos, entonces es importante saberlos gestionar en favor del crecimiento saludable de nuestro hijo. El entorno más favorable es aquel que escucha las verdaderas necesidades de los niños y las intenta satisfacer al máximo, al mismo tiempo que sitúa los límites necesarios para que el niño pueda crecer con una cierta contención y estructura. Cuando hablo de las verdaderas necesidades instintivas de los niños, en realidad son pocas. Básicamente necesitamos sobrevivir, necesitamos que el adulto nos proteja y nos dé seguridad, necesitamos nutrirnos afectivamente, ser queridos por lo que somos, ser escuchados y vistos... Necesitamos tener nuestro espacio, nuestro tiempo, necesitamos ser respetados en cómo somos, y necesitamos conocer al otro, poder entrar dentro de las cosas, entrar dentro de lo que nos gusta y dentro de las personas también con nuestra sexualidad, sobre todo a partir de la adolescencia. Cuando nacemos, tenemos derecho a que todas estas necesidades vayan siendo cubiertas. Los padres y madres tienen una gran responsabilidad en ello...

3. Hablas de controversia en tu libro. ¿Por qué crees que existen tantos tabúes respecto a las emociones masculinas?
Sí, hablo de controversia, sobre todo porque planteo una forma de relacionarnos más humana, y eso requiere estar con lo que necesitamos y sentimos como adultos responsables que nos relacionamos, y requiere estar con lo que necesitan y sienten los niños. Controvertido también puede ser el enfoque que hago con respecto a las causas profundas de la homosexualidad masculina, así como el enfoque con respecto a la llamada violencia de género. Con respecto a las emociones masculinas, sabemos que tanto el miedo como la tristeza van siendo negadas cada vez más a medida que crecemos. La agresión también. No sabemos gestionar nuestra vida emocional, cuando en realidad es la que nos gobierna. Y eso, como digo, no lo podemos aprender solos, necesitamos que nuestros padres nos acompañen para ir creciendo saludablemente. Concretamente en los hombres, sobre todo a partir de la adolescencia, la represión del miedo y la tristeza es tremenda... El hombre tiene que negar esas emociones porque si no, se le critica, se le juzga, se burlan de él. El hombre tiene que ser fuerte, el enfado y la rabia es la salida emocional a la que más recurre. Eso está más o menos permitido, pero con cuidado y sin llegar a la violencia y la destrucción. En ese sentido, me parece imprescindible una revisión profunda de la vida emocional de los hombres. Y de las mujeres también.

4. Tratas también la fidelidad y la pareja. ¿Son ciertos los prejuicios que se tienen tradicionalmente contra el sexo masculino en este ámbito? ¿Por qué, si no son ciertos, se llega a ellos?
Para mí, los prejuicios en general son sólo prejuicios. Sí es cierto que el hombre, en relación a la mujer, está más conectado con su necesidad de tener su espacio al margen de la familia, al mismo tiempo que también está más conectado que la mujer a la sexualidad. En ese sentido, la mujer acostumbra a reclamar más tiempo y espacio para estar con su pareja, y en general está más conectada a su necesidad afectiva que a su necesidad sexual. Sobre esa base se asientan algunos prejuicios que como dices, pueden tener las mujeres hacia los hombres. Sí es cierto que los hombres, tradicionalmente han tendido a ausentarse de la presencia y conexión que necesitan, tanto su pareja como sus hijos, para dedicarse más a su profesión. Pero algo está cambiando a ese nivel. Yo creo que en las relaciones de pareja la dificultad está en podernos relacionar más allá de nuestros prejuicios y más allá de nuestra propia historia. A partir de ahí podremos encontrarnos realmente con quien tenemos delante, más allá del ideal, del prejuicio o de las luchas de poder que tanto daño hacen en las relaciones de pareja.

5. Hablando del concepto tradicional de hombre, ¿es la agresividad algo inherente a él, o solo otro prejuicio?... ¿Se relaciona ello con la violencia de género?
La agresividad es una emoción absolutamente natural que puede activarse cuando nos frustran o nos agreden en nuestras necesidades. Sin la agresividad, seguramente no existiríamos como especie. Para mí, cuando tenemos prejuicios en relación a la agresividad, lo mejor sería plantearnos qué historia tenemos en relación a ella. Es decir, ¿qué nos pasa con la agresividad?, ¿cómo nos han tratado cuando nos hemos enfadado?, ¿cómo nos han tratado cuando se han enfadado con nosotros?... Cuando una emoción sana como la agresividad es reprimida y no se acepta de ninguna manera, ésta tiende a acumularse y por algún lugar acaba saliendo. Además, a la agresividad que en un momento dado puedo sentir, se le suma el miedo que también voy sintiendo si me enfado, porque a lo mejor me castigan, por ejemplo. Así se empiezan a mezclar las emociones naturales, y también se pervierten. La violencia es básicamente agresividad mezclada con miedo. Si en el fondo no tengo miedo, no hago daño, simplemente me enfado y defiendo lo que considero que es importante para mí. Me puedo enfadar cuando se me agrede, o cuando se me intenta manipular, o cuando se me miente, o cuando no se me respeta... Eso es algo natural. La violencia de género, en realidad es violencia. Pero hay muchas formas de violencia y destrucción, no sólo la de género entendida como una violencia del hombre hacia la mujer. La mujer también tiene violencia, aunque no la manifiesta con tanta claridad como el hombre. Este es un tema controvertido y polémico al que le dedico un capítulo entero. Yo le llamo “violencias de género” porque existen muchos tipos de violencia en las relaciones de pareja.

6. El instinto es una parte básica de nuestra psique... ¿Es importante escucharlo, o por el contrario hay que mantenerlo en silencio?
Al instinto hay que escucharlo, sin duda. El instinto es la vida, es lo que nos mueve hacia lo que necesitamos, es el motor que nos hace evolucionar como seres humanos y como especie. El instinto sólo contempla la vida, aunque algunos han tratado de hacernos creer que existe un instinto asesino y que la violencia forma parte de nuestra naturaleza. Pero eso no es así. Si somos violentos es precisamente porque no se han escuchado nuestras necesidades instintivas. Y no sólo eso, sino que muchas veces incluso se nos ha maltratado cuando hemos mostrado esas necesidades. A partir de ahí nos hemos sentido muy confusos y las emociones se han ido mezclando y acumulando. Ante este panorama la vida trata de tirar adelante, aunque sea con violencia. Pero en el fondo, detrás de la violencia siempre hay alguien dolido y dañado que se muestra como puede para que le vean en el daño que tiene. Si a la naturaleza se la trata bien, ésta florece saludable; si se la maltrata, la naturaleza se pervierte y se enferma. En función de cómo sea tratado en mis necesidades instintivas y en mis emociones, así creceré como persona... 

7. En tu obra se trata también la homosexualidad... ¿Cuáles son las causas de la homosexualidad, si es que se pueden analizar?
Sí se pueden analizar. En el libro hablo sobre las respuestas que el hombre homosexual ha obtenido del ambiente para finalmente elegir como objeto de deseo al progenitor del mismo sexo. A partir de varias decenas de casos clínicos de homosexuales que han realizado un proceso profundo de carácter psico-corporal, se ha llegado a conclusiones que coinciden en gran cantidad de casos. Hay experiencias de relación que el homosexual ha vivido básicamente con sus padres, que le marcan a nivel profundo en su elección sexual, que se define en la adolescencia. Es absurdo plantear que la homosexualidad sea un hecho exclusivamente genético. Hay unas causas ambientales, es decir, relacionales, que marcan el carácter a todos los niveles. Creo que nos alargaríamos demasiado si entramos en las causas de la homosexualidad, mejor leer el capítulo que te comento...

8. Siempre se ha dicho que el mayor misterio es qué piensa una mujer. ¿Estás de acuerdo, o el hombre puede ser igual de complejo?... ¿Cuáles son las diferencias entre el pensamiento masculino y femenino y su esencia?
Yo creo que tanto la mujer como el hombre somos muy complejos. El ser humano es absolutamente complejo, aunque en el fondo, en realidad es sencillo. Fíjate que llevamos años investigando sobre el ser humano y aún estamos tratando de comprenderlo. Las diferencias entre hombre y mujer son muchísimas, aunque en el fondo, es más lo que nos une que lo que nos separa. ¿Es paradójico verdad? Pero es así. Si queremos saber qué piensa una mujer, lo mejor que podemos hacer es preguntárselo. Y si no nos queda claro lo que nos dice, habrá que insistir hasta que me aclare yo y se aclare ella. Las diferencias entre hombre y mujer son muchísimas. Necesitaríamos 2 ó 3 entrevistas para nombrarlas todas. En general, la mujer está más conectada a sus emociones y ahí muchas veces se arma líos importantes. En ese sentido el hombre es más racional y no atiende tanto a lo que siente. La mujer está más conectada a su cuerpo, el hombre en cambio, no atiende tanto a sus necesidades corporales y a lo que siente. Y eso tiene unas consecuencias en nuestra salud. La mujer puede ser un misterio porque cuando siente puede tener mucha confusión, con lo cual no sabemos lo que piensa. El hombre piensa más que siente, pero le cuesta mucho más expresarse. Desde ese lugar, hombre y mujer son misterios que necesitan encontrarse para conocerse de verdad. Pero antes, uno debiera conocerse y encontrarse a sí mismo.

9. Además de participar en varios grupos psicoterapéuticos y terapias, comentas tu propio análisis como parte fundamental del libro. ¿Hasta qué punto es importante la introspección en este campo?
Yo más que un análisis, que es como se le llama desde el psicoanálisis, le llamaría más bien “proceso psicoterapéutico corporal de carácter profundo” porque no sólo es un análisis desde la mente, sino que implica a todo el cuerpo y a todo lo que soy. Sobre todo en el campo de la psicología y de las relaciones humanas, a mí me parece esencial una introspección seria y profunda. Yo creo que uno debe experimentar por sí mismo, además de verlo en pacientes, pero sobre todo experimentarlo en sí mismo para poder plasmar la experiencia con rigor. Sólo desde el pensamiento, me puedo montar unas historias rocambolescas que nadie entiende. Es necesario mojarse para saber cómo es el agua, de qué está hecha y qué efectos tiene. Quiero decir que es tan importante mirar el río desde la orilla como sumergirse en él para realmente conocer aquello que uno afirma. Y si lo hace acompañado, mejor que mejor. Yo hace más de 10 años que estoy en proceso psicoterapéutico personal, que considero que es fundamental para poder ejercer mi profesión. Y también me avala mi formación profesional, mi experiencia como terapeuta en el acompañamiento que realizo con pacientes... Durante algunos años llevé un grupo de adolescentes hombres, y también he vivido la experiencia de formar parte de un grupo de hombres en busca de la identidad masculina. Desde esa base fue naciendo en mí la necesidad de escribir sobre los hombres y sobre la identidad masculina. 

10. ¿Qué te ha llevado a escribir este libro? ¿A quién se dirige? ¿Qué pretende?
Después de tres años como miembro de un grupo de hombres en busca de la identidad masculina, fui sintiendo, desde el corazón, la necesidad de escribir para dar a conocer aquello que personalmente descubrí en ese grupo y que para mí fue tan importante. El libro pretende dar a conocer mi visión sobre el ser humano, sobre el hombre y sobre las relaciones humanas. Entre otros muchos objetivos, pretendo que la lectura del libro le produzca al lector algún tipo de transformación interna, que se le mueva algo... ¿A quién va dirigido? A todo el mundo: hombres y mujeres, desde los 16 años hasta la vejez. Va dirigido a las personas curiosas que desean saber, a las personas que siguen buscando en la vida algo que les dé cada vez más sentido. Y va dirigido también a cualquiera que tenga interés en el ser humano en general y en los hombres en particular.

11. ¿Cómo se puede conseguir tu libro online e impreso?
El libro puede conseguirse online en www.bubok.es. Puede adquirirse impreso o en ebook. En ebook también está disponible en lacasadellibro.es, elcorteingles.es, etcétera, y en formato kindle está disponible en Amazon. A pie de calle se encuentra en las librerías Catalonia y Alibri en Barcelona y en la Librería Robafaves de Mataró. Por el momento se está gestionando la distribución del libro por toda España, aunque eso tardará un poco más. Si alguna persona está interesada en adquirir el libro, también puede ponerse en contacto conmigo y le diría cómo. La forma de contactar la encuentran en mi Blog.

Para saber más sobre el libro, haz clic aquí.



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miércoles, 17 de octubre de 2012

Entrevista para El Blog Alternativo sobre el libro: "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina"



A continuación os presento una entrevista que me hicieron para el Blog Alternativo a raíz de la publicación del libro: 
"SER O NO SER HOMBRE. 
Viaje a la esencia de la identidad masculina".

Desde aquí se accede a ella: http://www.elblogalternativo.com/2012/10/17/ser-o-no-ser-hombre-viaje-a-la-esencia-de-la-identidad-masculina-entrevista-a-alberto-mena-godoy/

Si quieres saber más sobre el libro, puedes hacer clic aquí.

Entrevista a Alberto Mena Godoy sobre el libro "SER O NO SER HOMBRE"



martes, 2 de octubre de 2012

Entrevista en Diari Maresme sobre el libro "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina"



La entrevista que a continuación se transcribe fue publicada en Diari Maresme el 2 de octubre de 2012, a raíz de la publicación del libro: "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina". Se publicó en catalán en este enlace: http://diarimaresme.com/2012/lhome-necessita-formar-parella-per-instint/
A continuación, puedes leerla en castellano...


Entrevista a Alberto Mena Godoy
1.- ¿Se puede explicar qué es verdaderamente el hombre?

El hombre como hombre viene definido fisiológicamente. Desde la concepción, los aproximadamente 100 trillones de células de su cuerpo le diferencian de la mujer: el cromosoma Y le identifica. A partir de ahí se va constituyendo como hombre a nivel fisiológico, a nivel corporal y a nivel de conducta.  

2.- ¿Pero cuál es su esencia?
La esencia masculina parte del cuerpo y está enraizada en él. Desde las necesidades instintivas que tenemos y que pulsan constantemente dentro de nosotros, necesitamos recibir básicamente respuestas positivas del ambiente para podernos construir con solidez. En la primera parte del libro hablo tanto de la niña como del niño, para a continuación enfocarme sobre todo en el niño hombre. La esencia masculina está básicamente hecha de fuerza neta y de afecto. Para los hombres, el reto es limpiar el camino a nuestra esencia para conectarnos a ella, sería como ir hacia atrás para volver a empezar recuperando la humanidad que hemos ido perdiendo.   
Esta esencia masculina nos la da básicamente el padre. Él nos muestra qué es un hombre, cómo es, cuáles son las motivaciones y los intereses de los hombres, etcétera. A partir de aquí pueden sumarse otros hombres que también nos sirven de referencia como el tío, el hermano mayor, algún profesor,... pero la huella que deja el padre para un niño es absolutamente vertebral para nuestra identidad masculina. Rosseau nos decía que un buen padre vale por cien maestros, y no le faltaba razón.

3.- Sin duda, la infancia es crucial para el futuro. A grandes rasgos, ¿cuál es el entorno más favorable para los niños?
Yo creo que tenemos que aprender a escuchar a los niños. El entorno más favorable, a grandes rasgos, es un entorno de confianza y respeto en que haya presencia y conexión con el padre y la madre, básicamente. A partir de ahí surgirán conflictos, entonces es importante saberlos gestionar en favor del crecimiento saludable de nuestro hijo. El entorno más favorable es aquel que escucha las verdaderas necesidades de los niños y las intenta satisfacer al máximo, al mismo tiempo que sitúa los límites necesarios para que el niño pueda crecer con una cierta contención y estructura. Cuando hablo de las verdaderas necesidades instintivas de los niños, en realidad son pocas. Curiosamente, la mayoría de veces pasamos por encima de ellas como si no fueran importantes...

4.- ¿Una de las luchas humanas es saber armonizar nuestros instintos?
Sí, así es. En realidad, no creo que tenga que ser una lucha, por eso es tan importante escuchar ya desde bien pequeños las necesidades instintivas de los niños, que si nos fijamos son muy claras. Nosotros como adultos, también hemos sido niños y las experiencias vividas en el pasado continúan presentes en nuestro cuerpo y nos condicionan, sobre todo cuando tratamos de relacionarnos. Básicamente necesitamos sobrevivir, necesitamos que el adulto nos proteja y nos dé seguridad, necesitamos nutrirnos afectivamente, ser queridos por lo que somos, ser escuchados y vistos... Necesitamos tener nuestro espacio, nuestro tiempo, necesitamos ser respetados en cómo somos y necesitamos conocer al otro, poder entrar dentro de las cosas, entrar dentro de lo que nos gusta y dentro de las personas también, con nuestra sexualidad. Tendremos más capacidad para armonizar nuestros instintos cuando estas necesidades y experiencias las podamos ir satisfaciendo y asimilando, al mismo tiempo que vamos aprendiendo a tolerar la frustración. El niño no acepta la frustración, son los padres los que le deben ayudar a integrarla a partir de límites lo más claros posibles.

5.- ¿Por qué nos traicionan las emociones?     
Las emociones son absolutamente inteligentes, nos han acompañado desde nuestros inicios como especie. Precisamente las emociones van de la mano de los instintos. Si el instinto es satisfecho, sentimos alegría. Cuando no es satisfecho, reaccionamos emocionalmente con miedo, agresividad y/o tristeza. Con el paso de los años y a consecuencia del cúmulo de necesidades y emociones que no han sido escuchadas ni respetadas, éstas se han ido mezclando y confundiendo, no hemos podido estructurarlas dentro de nuestra personalidad y en nuestro cuerpo, y nos ha quedado un remanente de energía emocional confusa que por momentos puede desorganizarnos y desestructurarnos. Cuando somos adultos, el pasado emocional que llevamos dentro se refleja en nuestras conductas, en nuestros hábitos y en nuestro cuerpo en forma de tensiones corporales, muchas veces crónicas. Quiero decir que si las emociones nos traicionan es porque no las podemos sentir con claridad y pureza, muchas veces están mezcladas unas con otras y eso nos crea mucha confusión. El instinto y las emociones nos mueven hacia aquello que necesitamos. Cuando somos adultos, si no queremos ser traicionados por las emociones, seguramente necesitaremos un tiempo de reflexión para actuar con sentido y responsabilidad. Cuando decidimos inmediatamente desde lo que sentimos sin darnos tiempo, acostumbramos a equivocarnos... y bien, así vamos aprendiendo...

6.- Para poder escribir una obra como ésta, ¿es imprescindible una introspección personal previa?
Sí, por supuesto. Y lo que es más importante, una introspección personal, acompañado. Es necesario vivenciar y experimentar aquello que se afirma. Yo hace más de 10 años que estoy en proceso psicoterapéutico personal, que considero que es fundamental para poder ejercer mi profesión. Todo profesional de la salud que trabaja con personas tendría que estar haciendo algún tipo de proceso terapéutico: por higiene relacional y por ejercicio de responsabilidad. Esto tendría que estar legislado, que no lo está.                                        
Y bien, también me avala mi formación profesional, mi experiencia como terapeuta en el acompañamiento que realizo con pacientes... Durante algunos años llevé un grupo de adolescentes hombres, y también he vivido la experiencia de formar parte de un grupo de hombres en búsqueda de la identidad masculina. En este grupo nació en mí la necesidad de escribir sobre los hombres y sobre la identidad masculina.

7.- Detrás de un hombre, ¿hay un ser humano con miedo?
¡Claro que sí!, ¡Y detrás de una mujer también! A nivel profundo tenemos mucho miedo... Los hombres lo disimulan mejor, o por lo menos, eso es lo que intentan. Cuando éramos niños, muchas veces hemos sentido determinados miedos en la más absoluta soledad. A partir de ahí hemos tenido que ir negando y reprimiendo una emoción absolutamente natural y sana como el miedo, porque no sabemos qué hacer cuando lo sentimos... Así va quedando un remanente de ansiedad, angustia o “nervios” que no sabemos qué es, y que no es otra cosa que miedo desconectado que nos crea malestar. En el caso de los hombres en particular, el miedo es una de las emociones que a nivel de inconsciente colectivo más se le ha negado. Si tienes miedo, eres un cobarde, eso no está permitido, tienes que ser fuerte. Si tienes miedo, no te quieren, te juzgan, se burlan, te critican, te insultan, te humillan... Vivimos en una sociedad en que la expresión emocional en general, es inadecuada, básicamente porque no sabemos gestionarla. Y cada vez más lo pasamos todo por el aparato cognitivo, relegando las emociones a un segundo o tercer término. No nos damos el tiempo necesario para estar con las emociones, no tenemos tiempo, tenemos que hacer muchas cosas y el estar con las necesidades y las emociones de los niños y niñas, a veces se convierte en una pérdida de tiempo, cuando precisamente tendría que ser todo lo contrario, si queremos un futuro saludable para las próximas generaciones.

8.- ¿Desde qué punto de vista abordas la homosexualidad?
Desde la relación humana. Para mí, ése es el punto de vista desde donde abordo todas las cuestiones y temáticas. En el capítulo en el que me adentro en las causas profundas de la homosexualidad masculina, hablo extensamente sobre las respuestas que el hombre homosexual ha obtenido del ambiente para finalmente elegir como objeto de deseo al progenitor del mismo sexo. A partir de varias decenas de casos clínicos de homosexuales que han realizado un proceso profundo de carácter psico-corporal, se ha llegado a conclusiones que coinciden en gran cantidad de casos. Hay experiencias de relación que el homosexual ha vivido básicamente con sus padres, que le marcan a nivel profundo en cuanto a su elección sexual, que se define en la adolescencia. Es absurdo plantear hoy en día, que la homosexualidad sea un hecho exclusivamente genético. Los datos recogidos en la experiencia clínica demuestran que hay unas causas ambientales, es decir, relacionales, que marcan el carácter a todos los niveles. Genética y ambiente deberían ir de la mano si queremos llegar a conclusiones rigurosas sobre el ser humano y los seres vivos.

9.- ¿Por qué el hombre tiene la necesidad de formar pareja?
Por instinto. La vida, para mantenerse con vida, necesita de la simbiosis, la fusión con el otro. Así es como nos nutrimos y crecemos a todos los niveles. Observa una criatura: necesita sentir el cuerpo de la madre para crecer. Tenemos una necesidad instintiva que nos empuja a buscar a alguien con quien compartir a nivel íntimo, para finalmente vincularnos. Necesitamos contactar y vincularnos para sentirnos vivos. Esto se ve muy claramente en la relación que madre e hijo van construyendo desde los inicios. Sin relación humana no podríamos desarrollar nuestras capacidades. Tenemos una necesidad instintiva de sentirnos amados, de saber que hay alguien que está con nosotros y nos quiere. Sin ese amor que necesitamos, seríamos seres sin afecto, sin vínculo con el otro, y por tanto, tampoco tendríamos en cuenta al otro porque en el fondo sentiríamos indiferencia, que es lo que sucede con las personalidades con tendencias psicopáticas... Otra cosa es lo que nos pasa cuando establecemos una relación de pareja y las dificultades que tenemos para hacerla durar...  

10.- También hay quien asegura que el hombre es infiel por naturaleza...
El hombre que no se vincula, sí. El hombre que se vincula con su pareja, que la ama y tiene sus necesidades satisfechas con ella, en realidad no necesita ir con otra mujer porque si con su mujer está bien, ¿por qué tiene que ir a buscar otras?... Muchas veces se observa cómo la infidelidad se produce cuando la relación de pareja está desgastada o “abandonada”, cuando en la relación han ido pasando cosas que no se han comunicado y hay aspectos en los que no se ha podido llegar a acuerdos. Por otro lado, hemos de tener en cuenta que el cuerpo del hombre produce millones de espermatozoides cada día que necesita expulsar. Así como el hombre, por necesidad biológica, está más conectado a su necesidad sexual, la mujer está más conectada a la necesidad afectiva. Evolutivamente se ha ido estableciendo la monogamia para tranquilidad del hombre, que resumiendo, se asegura que sus hijos son suyos; y para tranquilidad de la mujer, que se asegura que el hombre la protegerá a ella y a sus hijos. El hombre ancestral necesitaba inseminar para asegurar la supervivencia de la especie. Y podía hacerlo por su potencial reproducrivo, muy superior al de la mujer. Es evidente que hoy en día la especie no está en peligro, al menos en cuanto al número de efectivos, pero la fisiología masculina tiene una necesidad sexual muy presente e insistente. Tengamos en cuenta que la prostitución es la 2ª industria que más dinero mueve en el mundo. La pornografía es la 5ª.

11.- ¿Cómo se explica desde el punto de vista psicoterapéutico la violencia de género?
Cuando hablamos de violencia de género, en realidad estamos hablando de violencia. Volviendo a lo que decíamos al principio, la violencia es una mezcla de dos emociones: miedo y rabia, que sumadas y mezcladas dan como resultado la destrucción. Yo no soy violento si en el fondo no tengo miedo. En ese sentido, el hombre es más violento que la mujer, al menos a nivel físico. Te daré unos datos que no dejan de ser fríos, pero que al mismo tiempo son significativos: las cifras de mujeres asesinadas por la llamada violencia de género, oscilan entre las 50 y las 75 anuales. Por otro lado, sólo en el 2008, el número de muertes por suicidio es de 3421 personas: el 77.4% hombres, más de las tres cuartas partes. Estamos hablando de casi 3000 suicidios masculinos anuales, sólo en el estado español. Sabemos que el hombre tiene mucha dificultad para estar con su vulnerabilidad, el hombre tiene que ser fuerte, el miedo y la tristeza no están permitidas, o lo están muy poco. La salida emocional que más transita el hombre es la violencia: contra el otro, o contra sí mismo. Pero sería bueno que viéramos y reconociéramos también, cuál es el tipo de violencia que ejerce la mujer. De eso nadie habla porque no hay muertos, al menos aparentemente.

12.- ¿Crees que tu libro puede ayudar también a las mujeres?
Por supuesto. Yo creo que el libro puede ayudar a cualquiera que tenga interés en el ser humano y en las relaciones humanas. Quien quiera conocer el trasfondo que todo hombre lleva dentro y cómo puede hacer para transformarlo, este libro le servirá. No es un libro de recetas y consejos que tanto abundan dentro del mundo de la psicología y la autoayuda. Es un libro para reflexionar y tomar conciencia de aspectos y cuestiones que seguramente hasta ahora no nos hemos planteado. Y es un libro para que miremos dentro de nosotros y veamos lo que nos pasa cuando nos relacionamos. Te sorprenderías de la cantidad de mujeres interesadas en saber qué les pasa a los hombres... Las mujeres que tanto expresan, y los hombres que tanto callan. ¿No te parece que no quieren saber lo que los hombres callan?...

Si quieres saber más sobre el libro, puedes hacer clic aquí.



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martes, 25 de septiembre de 2012

La normalización del maltrato a los niños y la adicción (capítulo del libro "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina")




La normalización del matrato a los niños y la adicción
Este capítulo pertenece a la primera parte del libro "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina". A continuación lo transcribo textualmente...

"Seguimos el recorrido por el desarrollo humano, tratando de posicionar las bases para comprender cómo se forma la identidad masculina. Quiero alertar sobre el maltrato normalizado que día a día sufren los niños y niñas; un maltrato del que en la mayoría de ocasiones no somos conscientes. Es necesario prestar atención para darnos cuenta del daño que inconscientemente podemos hacer a nuestro hijo, ya que este hecho afecta muy significativamente en su desarrollo y en su posterior vida adulta.

Sabemos de la necesidad que tiene el niño y la niña de vincularse con sus padres para crecer y desarrollarse como persona. De ese vínculo depende absolutamente: necesita la protección, la presencia, el contacto, la seguridad y el sustento del padre y de la madre. Existe una responsabilidad que no sólo abarca la aportación de recursos económicos y físicos en cuanto a que los hijos estén alimentados, tengan un espacio donde vivir, una educación, etcétera. Tan importante como eso es lo que concierne a la vida instintivo-emocional de los niños, y tiene que ver con la presencia y la disposición de ánimo para estar con ellos y con lo que sienten. De la familia depende la salud psico-física de los menores que en ella viven y crecen. La familia es la matriz, son los cimientos y la base sobre la que se edifica nuestro ser.
Si he tenido un padre que ha sido violento conmigo, ese miedo o terror que me ha producido lo llevaré dentro. En cualquier momento puedo verme yo mismo actuando los mismos comportamientos con mi propio hijo o con quien se cruce en mi camino. La violencia es la forma de maltrato más evidente que observamos en las relaciones, sus secuelas son absolutamente dañinas. Aun así, hay otras formas de maltrato mucho menos conocidas y reconocidas que dejan una huella de difícil reparación: actitudes de indiferencia, actitudes autoritarias, de crítica, de manipulación, de desconfianza, rechazo, abandono, desatención, amenazas, ridiculizaciones, burlas, humillaciones, insultos, mentiras, incomunicación, reprimendas, desprecio, culpabilización, comparaciones más o menos sutiles entre hermanos, etcétera. Éstos son sólo algunos de los maltratos cotidianos que se ejercen hacia los niños y que reproducimos según la biografía de cada uno.

Maltratar no es sólo levantarle la mano a un hijo y pegarle, no es sólo golpearlo o dañarlo físicamente. Maltratar también es hacerle sentir menos, creando en él una autoimagen sin valor que costará muchísimo de transformar y reparar. El maltrato y la falta de respeto hacia los niños es tan universal y cotidiano que forma parte de la normalidad. En todo el mundo son muy comunes las actitudes de cerrazón y protección que el niño adopta con respecto al mundo exterior. Desde estos lugares, poco a poco se va enraizando en su personalidad el aislamiento, el temor, la ansiedad, la angustia, el sentimiento de desvalorización, la depresión, la baja autoestima e inseguridad personal, que frenan e incluso bloquean el desarrollo a todos los niveles.
En Japón existe el llamado síndrome del aislamiento “hikikomori”, más conocido en los países de habla hispana como “síndrome de la puerta cerrada”. Se trata de adolescentes y jóvenes de hasta 35 años que abandonan los estudios, el trabajo y la vida social para encerrarse en su habitación por periodos que oscilan entre meses y años. El encierro medio se sitúa en torno a los 5 años, que es cuando los padres se deciden a pedir ayuda. Según el Instituto Japonés de la Salud, en Japón hay más de 700 instituciones especializadas en este síndrome. Existen más de 3 millones de afectados, el 86% hombres menores de 25 años. Sin necesidad de irnos hasta Japón, lo que allí sucede es aplicable, a otros niveles, a todo el mundo. Debe haber motivos realmente importantes como para que un niño o adolescente no tenga ganas de salir de su habitación y se aísle durante meses o años. ¿Por qué ni siquiera puede comunicar lo que le pasa?... En estas situaciones, lo más fácil es culpabilizar al chico, responsabilizarle de su actitud y abandonarlo en su habitación. En realidad, si el chico se encierra es porque internamente sabe que no puede contar con nadie. Estas circunstancias de aislamiento no se originan en la adolescencia, ya vienen de un patrón de relación establecido años atrás.

Una vez hemos crecido y dejado atrás la patria de nuestra infancia, como adultos que formamos parte de esta sociedad asumimos hábitos, prácticas y conductas claramente nocivas para nuestra salud: el tabaco, las drogas duras, las blandas, el alcohol, el café, el azúcar y los dulces, el chocolate, los antidepresivos, los ansiolíticos, la medicación cotidiana, la compradicción, la masturbación y el sexo compulsivos, el ejercicio físico forzado, el estrés,... ¿Qué estamos tapando realmente con las adicciones?, ¿por qué nos adiccionamos y nos maltratamos de esta manera?... Estamos enganchados a actividades y hábitos que nos hacen daño sin posibilidad de ponerles freno, a no ser que hagamos un nuevo ejercicio de maltrato forzándonos a dejar aquello que nos engancha sin realizar ningún tipo de proceso personal que atienda la necesidad de fondo, el dolor y las reacciones emocionales que con el mal hábito tapamos. Al dejar de fumar desde la voluntad, por ejemplo, no depuro el acto compulsivo integrado en mí que desde ese malestar me lleva a ir a buscar algo fuera de mí. Dejaré de fumar y con toda probabilidad me adiccionaré a otra actividad tan o más dañina que esa.

Manuel Mas-Bagá, psiquiatra especialista en adicciones afirma: “El adicto encuentra alivio en su adicción. La conducta compulsiva es la punta del iceberg: debajo hay oculto un trauma, una fragilidad. La adicción opera como analgésico de ese dolor psíquico oculto”. La experiencia clínica nos dice que mientras más maltrato hemos recibido, más daño tenemos y más enfermos física y psíquicamente estamos. Mientras más maltrato hemos recibido, más adiccionados estamos a sustancias, comportamientos, relaciones y actos dañinos para nuestro cuerpo. Ese dolor profundo que llevamos dentro es la enfermedad. La industria farmacéutica tiene el negocio organizado alrededor de ella. Hemos aprendido que ante cualquier dolor de cabeza, de espalda, de cuello, ante un simple resfriado o ante cualquier malestar corporal, nos tomamos una pastilla y asunto cerrado. El cuerpo señala a través del dolor que debemos parar y escucharnos. Aun así, ni tenemos ni nos damos el tiempo para plantearnos: ¿por qué me duele la cabeza?, ¿por qué me duele la espalda?,... Nuestro cuerpo no deja de insistir que le prestemos atención, y mientras más tratamos de acallarlo, más se rebela. El lenguaje del cuerpo, como el lenguaje del niño, es realmente claro y directo: el problema es que no lo escuchamos. ¿Qué trato damos a lo que sentimos?, ¿qué caso hacemos a lo que nos pasa?... ¿Qué trato y qué caso me hicieron papá y mamá ante mi necesidad, o cuando algo me daba miedo, me ponía triste o me hacía enfadar?... La mayoría de las veces, el cuerpo paga el precio de una historia instintivo-emocional dañada y pendiente de reparación"

“Un cuerpo sano está más cerca de la verdad que los sueños de todas las almas”
Anónimo