martes, 18 de septiembre de 2012

Índice y Prefacio de "SER O NO SER HOMBRE. Viaje a la esencia de la identidad masculina". (páginas iniciales del libro)


Ser o no ser hombre: identidad masculina

ÍNDICE

Agradecimientos
Prefacio

PRIMERA PARTE
Bases instintivo-emocionales en el desarrollo del ser humano y del ser hombre

El gobierno de los instintos y las emociones
El nacimiento y la formación orgánica del ser hombre
El niño va creciendo... y se acerca al padre
Situando los límites
La normalización del maltrato y la adicción
El Complejo de Edipo, entre otros
La paternidad y el inicio de la identidad masculina

SEGUNDA PARTE
Venturas y desventuras en la construcción de la identidad masculina y del ser hombre

¿Qué es la identidad?
El hombre desde el Paleolítico hasta el Estado
La identidad masculina dominante: contenidos y formas
Echando raíces en la nueva masculinidad
Pequeñas y grandes diferencias entre hombre y mujer
Causas profundas de la homosexualidad masculina
El grupo de hombres
La agresividad y la violencia en el hombre
Violencias de género en las relaciones de pareja
La relación de pareja
La fidelidad y otras cuestiones sexuales

EPÍLOGO
Ser o no ser hombre en el s.XXI

¿Hacia dónde vamos...? 
¿Qué significa iniciar un proceso psicoterapéutico? 
Grupo de Apoyo Psicoterapéutico de Hombres
Bibliografía

Prefacio

Estamos ante una obra que esencialmente pretende explorar, exponer y hacer llegar los fundamentos en los que se construye el ser hombre. Como hombres, tenemos una identidad que hoy en día parece una reliquia del pasado. Poco se habla sobre ello, poco se sabe, más bien se intuye o se adivina sin ser conscientes del sentido y la profundidad que esconde el concepto “identidad masculina”. A todos, hombres y mujeres, nos afecta la cuestión. ¿Qué define al hombre como hombre?, ¿cómo nos hacemos hombres?, ¿qué necesitamos del entorno para crecer como hombres saludables?, ¿en qué se diferencia el hombre de la mujer?, ¿qué está sucediendo con el hombre de hoy?,... Éstas son sólo algunas de las preguntas a las que daremos respuesta.
El movimiento feminista y todo lo que representa ha propiciado un debate y un cuestionamiento en torno a la identidad masculina, que hasta hace algunos años nadie planteaba. Sabemos que actualmente, la identidad masculina está inmersa en una crisis profunda. Si como hombres queremos vivir con un mínimo de orientación, dignidad y dirección, se hace necesario reconectar con aquello que nos define, nos diferencia y nos identifica. Veremos cómo la relación que se establece entre lo genético y el ambiente, es fundamental para entender la base en la que se construye el ser humano, más concretamente el ser hombre. Para comprender con mayor claridad la 2ª parte del libro, es necesario enfocarnos primero en las fases del desarrollo humano. Por ello recomiendo la lectura de principio a fin y siguiendo el camino natural que marca la estructura de la obra. En la 2ª parte nos adentraremos, desde una perspectiva profunda, en todo lo que rodea al universo masculino.

El trasfondo teórico de “Ser o no ser hombre” (teoría de los instintos, teoría de las emociones, Complejo de Edipo y teoría del desarrollo humano desde las relaciones objetales), está inspirado en el trabajo de investigación realizado por Marc Costa i Seguí (director de  la Escuela de Terapia de Integración Psico-Corporal): fundamentado en las comprobaciones de observación realizadas a partir de varios centenares de casos clínicos. 
Este libro está escrito desde la base del conocimiento adquirido y vivenciado. Avalado por los años de formación, así como por la experiencia profesional como terapeuta, mi proceso psicoterapéutico personal, la participación como integrante de un grupo psicoterapéutico de hombres en busca de la identidad masculina, y la experiencia como terapeuta de grupo con adolescentes hombres.
“Ser o no ser hombre” está concebido como un instrumento de conciencia y transformación, para que reflexionemos acerca de cuestiones que quizás, hasta ahora, no nos hemos planteado. No todos somos padres, pero todos somos hijos. En el niño al que hago referencia, sobre todo en la 1ª parte, podemos ver a nuestro hijo, si somos padres, y podemos ver a nuestro propio niño: el niño que fuimos y que llevamos dentro. A él va dirigido este libro.

Iniciamos el viaje a la esencia de la identidad masculina...
Una vez nos hemos perdido como hombres y no encontramos una salida que nos dé cierta satisfacción, lo mejor que podemos hacer es volver a los orígenes de nuestra especie para tratar de comprender de dónde venimos.
Hace aproximadamente unos 65 millones de años que tenemos noticia de los primeros primates. Los primeros homínidos provienen de la rama de los primates y hacen aparición hace unos 4,5 millones de años. Los parientes vivos más próximos a los seres humanos son los chimpancés y los bonobos, a continuación vendrían los gorilas, los orangutanes y otros millares de especies de simio. El 98,4% del ADN de los seres humanos y los chimpancés coincide. No estamos hablando ni de un 15, ni de un 20, ni de un 30%. El 98,4% significa que genéticamente somos casi idénticos al chimpancé y a las otras clases de simio. De hecho, la coincidencia genética del ser humano con todos los mamíferos es muy grande, superior incluso al 90% en relación a la rata y al cerdo.
A partir del conocimiento que tenemos sobre las investigaciones realizadas, sabemos que los chimpancés utilizan las matemáticas, cazan en colaboración y emplean plantas medicinales. También fabrican y usan herramientas a partir de las hojas, los tallos, la madera y las piedras, y se comunican entre sí a través de unas tres docenas de gritos. En chimpancés en cautividad se ha observado que manifiestan signos de autoconciencia, incluso se dicen cosas a sí mismos.
Como especie, pertenecemos al homo sapiens sapiens y tenemos una antigüedad de unos 100.000 años. Nuestros cimientos como seres humanos, lo que realmente ejerce de motor evolutivo y nos une a los primeros simios de los que provenimos, son los instintos. Ése es el legado animal que nos sustenta. En la evolución, la presión evolutiva fue propiciando diferencias cruciales desde los primeros simios hasta el homo sapiens sapiens. Para no irnos demasiado del tema en cuestión, simplemente destacar: la bipedación (cuando hace 4 millones de años los primeros homínidos se ponían erectos y caminaban sobre dos piernas), el aumento de la capacidad craneal, la invención de la cultura y el uso del lenguaje simbólico. Todo ello, recordemos, no habría sido posible sin el sustento del instinto como motor evolutivo. Desde el momento que perdemos de vista la cuestión instintiva, empezamos a perdernos de vista a nosotros mismos y a no saber a dónde vamos, porque tampoco sabemos de dónde venimos.

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