martes, 9 de abril de 2013

Selección de 7 cuentos breves de sabiduría oriental (para reflexionar)




José Saramago decía: ¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para adultos?, ¿seríamos realmente capaces de aprender lo que desde hace tanto tiempo venimos enseñando...?...
Desde esa base presento esta selección de 7 cuentos breves de sabiduría oriental para que cada uno extraiga sus propias conclusiones, y para que los adultos reconectemos con la sabiduría y la magia de todo el aprendizaje que nos siguen aportando los cuentos.

Vale la pena leerlos con calma y detenimiento. Se recomienda aparcar la prisa y darse una pausa entre un cuento y el siguiente...


LA FARMACIA

Nasrudín estaba sin trabajo y preguntó a algunos amigos a qué profesión podía dedicarse. Ellos le dijeron:
-A ver Nasrudín... Tú eres un hombre muy capaz y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia..
Nasrudín volvió a su casa, le estuvo dando vueltas a la cuestión durante unos días, y finalmente se dijo: "Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico". Claro que Nasrudín estaba pasando por una época en la que deseaba ser muy prominente e importante. "No solo abriré una
farmacia que se ocupe de
hierbas. Abriré un establecimiento enorme y produciré un gran impacto...".
Cuentos orientales

Entonces compró un local, instaló los estantes y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar la fachada colocó un andamio, lo cubrió con sábanas, y se puso a trabajar sin que nadie pudiera ver nada. A nadie le dejó ver cómo estaba pintando la fachada y qué nombre pondría a la farmacia.
Después de unos días distribuyo panfletos que decían: "Mañana es el gran día. Inauguración: mañana a las 9".

Todas las personas del pueblo y de los pueblos de los alrededores vinieron y se concentraron expectantes frente a la farmacia.
A las 9 en punto salió Nasrudín y, con gesto teatral, sacó la sábana que cubría la fachada de la tienda. La gente que allí estaba vio un gran cartel que decía:

"FARMACIA CÓSMICA Y GALÁCTICA DE NASRUDÍN"

Debajo, con letras más pequeñas: "Armonizada con influencias planetarias".

La gran mayoría de personas que asistieron a la inauguración quedaron muy impresionadas. Aquel día hizo mucho negocio, la gente no dejaba de comprar. Por la tarde el maestro de la escuela del pueblo le visitó y le dijo:
-Francamente Nasrudín, estas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas...
-¿Dudosas por qué? -respondió Nasrudín-.
-Eso de cósmica y galáctica, y armonizada con influencias planetarias, francamente...
-No, no, no, no... -dijo Nasrudín- Todas las afirmaciones que yo hago sobre las influencias planetarias son absolutamente ciertas. Cuando sale el sol, abro la farmacia. Cuando el sol se pone, la cierro.


PERLAS DE SABIDURÍA

Había una vez en el lejano Oriente un hombre considerado muy sabio. Un joven viajero decidió visitarle para aprender de él.
-Maestro, me gustaría saber cómo llegar a ser tan sabio como usted...

-Es realmente sencillo, -le dijo- yo solo me dedico a descubrir perlas de sabiduría. ¿Ves aquel gran baúl de perlas?
-Sí.
-Son todas las que he acumulado durante mi vida.
-Sí pero... ¿dónde puedo encontrarlas?
-Están en todas partes. Es cuestión de aprender a discernirlas. La sabiduría siempre está preparada para quien esté dispuesto a tomarla. Es como una planta que nace dentro del hombre, evoluciona dentro de él, se nutre de otros hombres y da frutos que alimentan a otros hombres.
cuentos orientales
-Aaahhhhh, ya, ya.... Lo que me está diciendo es que tengo que ir descubriendo lo que hay de sabio en cada
persona para crear mi propia sabiduría y compartirla con los demás...

En aquel momento, las palabras de aquel joven parecía como si se fueran formando una pequeña nube de vapor de agua que se condensaba hasta solidificarse en una pequeña perla. Inmediatamente el maestro la recogió para ponerla junto al resto de perlas.
El maestro le dijo:
-Realmente, mi única sabiduría es recopilar estas perlas para después saber utilizarlas en el momento oportuno.



AFILAR EL HACHA

En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al días siguiente.

Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.
El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.

Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
El joven respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...


EL ÁRBOL QUE NO SABÍA QUIEN ERA

Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.
-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...
¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.

Cuentos orientales
Finalmente un día llego a comprender. Cerró los ojos y los oídos, abrió el corazón, y pudo escuchar su voz interior susurrándole:
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada
primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres!, ¡sé quien eres!..."

Poco a poco el árbol se fue sintiendo cada vez más fuerte y seguro de sí mismo. Se dispuso a ser lo que en el fondo era. Pronto ocupó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
Solo entonces el jardín fue completamente feliz. Cada cual celebrándose a sí mismo.


LAS LLAVES DE LA FELICIDAD

En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a gastarle una gran broma al ser humano. En realidad, era la broma más importante de la vida sobre la Tierra.
Para llevar a cabo la gran broma, antes que nada, determinaron cuál sería el lugar que a los seres humanos les costaría más llegar. Una vez averiguado, depositarían allí las llaves de la felicidad.

-Las esconderemos en las profundidades de los océanos -decía uno de ellos-.
-Ni hablar -advirtió otro-. El ser humano avanzará en sus ingenios científicos y será capaz de encontrarlas sin problema.
-Podríamos esconderlas en el más profundo de los volcanes -dijo otro de los presentes-.
-No -replicó otro-. Igual que sería capaz de dominar las aguas, también sería capaz de dominar el fuego y las montañas.
-¿Y por qué no bajo las rocas más profundas y sólidas de la tierra? -dijo otro-.
-De ninguna manera -replicó un compañero-. No pasarán unos cuantos miles de años que el hombre podrá sondear los subsuelos y extraer todas las piedras y metales preciosos que desee.
-¡Ya lo tengo! -dijo uno que hasta entonces no había dicho nada-. Esconderemos las llaves en las nubes más altas del cielo.
-Tonterías -replicó otro de los presentes-. Todos sabemos que los humanos no tardarán mucho en volar. Al poco tiempo encontrarían las llaves de la Felicidad.

Un gran silencio se hizo en aquella reunión de dioses. Uno de los que destacaba por ser el más ingenioso, dijo con alegría y solemnidad:
-Esconderemos las llaves de la Felicidad en un lugar en que el hombre, por más que busque, tardará mucho, mucho tiempo de suponer o imaginar...
-¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde? -preguntaban con insistencia y ansiosa curiosidad los que conocían la brillantez y lucidez de aquel dios-.
-El lugar del Universo que el hombre tardará más en mirar y en consecuencia tardará más en encontrar es: en el interior de su corazón.

Todos estuvieron de acuerdo. Concluyó la reunión de dioses. Las llaves de la Felicidad se esconderían dentro del corazón de cada hombre.

Te invito a leer un artículo sobre la felicidad: clic aquí


CRUZANDO EL RÍO

Un anciano maestro zen y dos discípulos andaban en paz y silencio por un largo camino. Hacia el miediodía llegaron a un río y vieron a una chica muy guapa sentada tranquilamente con los pies puestos en el agua. La chica contemplaba receptiva y seductora a los tres caminantes.
Los dos discípulos empezaron a mostrarse nerviosos ante tanta belleza. Los dos quedaron embelesados por el atractivo radiante del cuerpo de la chica y por la brillantez de su mirada. Poco a
poco se fueron acercando, dejando al maestro en un segundo plano. 
Ella, con actitud seductora, les miró y les dijo:
-¿Quién de los dos podría ayudarme a cruzar el río?...
Los dos muchachos se miraron y dirigieron un gesto interrogando al maestro que observaba lo que estaba pasando. El maestro lanzó una mirada profunda a cada uno de ellos sin decir nada. Después de un largo y tenso minuto de dudas, uno de los discípulos avanzó, y cogiendo a la mujer en brazos, la ayudó a cruzar el río entre sonrisas, caricias y mucha complicidad.
Una vez llegaron al otro lado del río se dieron un beso tierno y se despidieron sin dejar de mirarse. El joven se dio media vuelta y continuó el camino con el otro discípulo y el maestro.

El discípulo que se había quedado junto al maestro no dejaba de lanzar interrogadoras miradas al silencioso e impasible anciano que solo observaba. Pasaban las horas mientras avanzaban silenciosos por las montañas y valles. El discípulo que no había cruzado el río junto a la muchacha, realmente lo estaba pasando muy mal. Pero no decía nada.
Por la noche, cuando llegaron a casa, sus movimientos delataban su estado interno: se quemaba con el fuego que encendía, se le caía el vaso de agua que sostenía entre sus manos, tropezaba con la raíz de un árbol del jardín... Su mirada siempre encontraba el rostro impasible y ecuánime del anciano, que lo observaba sin emitir juicio ni palabra. 

Tres días después, la tensión llegó a ser tan dura, que el chico se dirigió hacia el maestro y le dijo con rabia: 
-¿Por qué no le has dicho nada a mi hermana, que rompiendo las reglas de la sobriedad ha encendido el fuego del erotismo con aquella chica del río?, ¡¿por qué?!, ¡¿por qué no le has dicho nada?!... ¡¡Y no me digas que la respuesta está en mi interior porque ya no puedo escuchar ni ver nada con claridad!!, ¡necesito entender!, dame una respuesta, por favor.
El anciano, dedicándole una mirada integral de rigor y benevolencia, le respondió con serenidad y contundencia:
-Tu hermano ha tomada la mano de aquella mujer a un lado del río, y la ha soltado cuando ha llegado al otro lado. Tú has tomado la mano de aquella mujer a un lado del río, y aún no la has soltado.


EL CIELO Y EL INFIERNO

En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez
Cuentos orientales
dentro le preguntaron:
-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?...
El sabio contestó:

-Veo una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración ca
da vez van a más.
Más tarde, el sabio proseguía:
-Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.


Si te han gustado, seguramente también te interese este artículo en el que se recogen 7 escenas de película  y un cortometraje que transmiten algo importante: clic aquí



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martes, 2 de abril de 2013

Consultas psicológicas, emocionales y de relación (ayuda online). Orientación


Ayuda online

Éste es un espacio destinado exclusivamente a ti que tienes alguna inquietud relacionada con tu estado psicológico, emocional o de relación con alguien. Podríamos llamarle también un espacio de Ayuda online.

Cualquier duda o cuestión que te inquiete, te preocupe y quieras compartir, puedes hacerlo aquí más abajo en los Comentarios. Personalmente te responderé lo antes que me sea posible, para que te puedas orientar y aclarar un poco con lo que te pasa.

De esta forma, con la pregunta que tú formulas y con la respuesta que yo ofrezco, igual que te sirve a ti le puede servir también a otros lectores que se acerquen por aquí. Si no te quedó clara mi respuesta, podemos alargar el diálogo introduciendo un nuevo Comentario.

Te recomiendo que guardes esta entrada en tus Favoritos para volver más adelante a consultar la respuesta.

Muchas gracias a todos y todas por participar y por ayudar a enriquecer un poco más este espacio.



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Entradas relacionadas: la Terapia de Integración Psico-Corporal, ¿Qué es la Psicoterapia Breve?


El mito de la caverna de Platón y el proceso psicoterapéutico de carácter profundo... (¿qué significa empezar terapia?)



Hace unos 25 siglos, Platón describía una escena referencial: la alegoría del Mito de la Caverna. Desde que conocí este relato (hace ya unos años), algo me transformó. Por la relación directa que a menudo se establece con las vivencias que experimenta la persona que inicia un proceso psicoterapéutico a medida que descubre su verdad profunda.

Como se observa en la imagen, Platón reúne en una caverna a unos hombres que desde su nacimiento crecen encadenados de cuello y piernas. A lo largo de sus vidas, lo único que pueden ver son las sombras que sucesivamente se proyectan en el fondo de la caverna. No pueden ver nada más ya que detrás tienen un muro que no les permite girarse. Solo les es posible mirar al frente. Detrás y por encima del muro hay una hoguera encendida. Entre la hoguera y los hombres encadenados, unas figuras en forma de objetos y animales sujetadas por otros hombres son proyectadas en forma de sombras al fondo de la caverna. Los hombres encadenados tan solo pueden ver las sombras.

Platón plantea: "...qué pasaría si una de las personas encadenadas fuese liberada y pudiese ver que tras de sí, hay otros hombres que como fantasmas sostienen unas figuras, y tras ellos una hoguera...". La realidad de aquel hombre cambiaría por completo. Las apariencias darían paso a una realidad completamente distinta a la que hasta ahora conocía.
A partir de ahí plantea: "...y qué pasaría si a continuación ese hombre fuese conducido hacia el exterior de la caverna y pudiese ver la luz del día, los árboles, el cielo, las nubes, otros hombres, etcétera...". Sin duda, el hombre pasaría por un tiempo de desorientación y trasvalse: su visión del mundo cambiaría por completo.

A continuación Platón da una vuelta de tuerca más: "...qué pasaría si el prisionero liberado fuese conducido de nuevo hacia el interior de la caverna y quisiera liberar a sus antiguos compañeros...". Se reirían de él, se burlarían, le harían creer que se ha vuelto loco. Si el prisionero liberado tratara de desencadenarlos y acompañarlos hacia el exterior de la caverna para que pudieran ver la realidad de la vida, éstos incluso podrían llegar a matarlo a la menor oportunidad que tuvieran.
El mito de la caverna y la terapia

A partir de lo expuesto quiero hacer una reflexión sobre las vías de conexión que hay entre esta alegoría de la caverna y lo que representa iniciar un proceso psicoterapéutico de carácter profundo. Intentaré ser lo más sintético posible.
Los hombres encadenados no se pueden mover, no pueden ver más allá de lo que los "prisioneros" quieren que vean. Están bajo su control. Desde su nacimiento, sus impulsos instintivos están reprimidos, controlados y subyugados. El muro tras de sí les ha impedido ver su propia historia y conocer los sentidos y significados de lo que hoy son como personas. La hoguera representa la luz dentro de la oscura caverna. Los prisioneros viven en una mentira que creen y sienten como verdadera. No han visto más que eso, no tienen otra referencia. En alguna medida, así estamos todos antes de plantearnos iniciar algún tipo de proceso de transformación. Y así, muchas veces, llega la persona a terapia. Si llega. La mayoría prefieren, como muestra la alegoría, continuar viviendo en lo conocido, sobreadaptados. Es necesaria una buena dosis de osadía y valentía para dar ese paso. Cuando la realidad aprieta, muchas veces no hay más elección.
Un prisionero es liberado y empieza a ver el engaño, el sentido y los motivos de lo que vivió durante toda su vida. Cuando alguien le libera y puede ver el fuego encendido y los objetos que provocan sombras, algunas preguntas empiezan a encontrar respuesta: ¿qué había tras de mí? ¿Qué había tras las sombras? ¿Por qué veía lo que veía? ¿Por qué sentía lo que sentía? ¿Por qué estuve tan perdido?, ¿Por qué la vida me parecía tan monótona, aburrida y carente de sentido?... La luz de la hoguera le permite ver la realidad tal como es, aún dentro de la oscuridad de la caverna, aún dentro de la propia historia sin desvelar. A partir de ahí se despliegan cantidad de vías para continuar creciendo de una forma más humana. Los hombres fantasmáticos que sostienen las figuras de objetos y animales son las personas que nos vamos encontrando que tan inconscientes como nosotros nos muestra la proyección de sus propias sombras. Tan cerca como están -solo les separa un muro-, pero no se pueden comunicar ni relacionar, no se pueden ver ni mirar. No se pueden encontrar.

En el siguiente movimiento, el liberado pasa por un túnel estrecho semejante al canal del parto antes de ver la luz del día. El camino ha sido duro, las impresiones le han trasvalsado, el ponerse en duda a sí mismo y a los otros le hace ver la realidad en todo su esplendor. Cuando el hombre vuelve hacia su familia y antiguos compañeros para hacerles ver que ahí fuera hay vida y que las cosas no son como creen, éstos se burlan de él, piensan que está mal y que se ha vuelto loco. 
El prisionero ya no lo es. Y ahora que sabe lo que hay ahí fuera, ni puede ni quiere volver atrás. La vida le empuja hacia la vida. Asume su responsabilidad, toma las riendas y sale fuera de la caverna para encontrar aquello que le hace conectarse a la vida. Desde el momento de la liberación primera, cada uno decide hasta dónde quiere llegar. Unos llegan más lejos, otros se quedan antes. La decisión pertenece a cada cual. Así sucede a menudo y así se experimenta cuando uno se embarca en un proceso psicoterapéutico profundo de carácter psico-corporal .

Te dejo con un vídeo de reciente creación que se asemeja al trasfondo de lo que pretende transmitir el Mito de la Caverna...

video


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