jueves, 30 de mayo de 2013

Más allá de las inteligencias múltiples. La inteligencia instintivo-emocional, simbólica, concreta y formal en el desarrollo humano



Hace ya unos años Howard Gardner publicó su libro "Las inteligencias múltiples", donde recopila las diferentes capacidades inteligentes que cada uno de nosotros disponemos. En síntesis, viene a decirnos que en función de nuestra genética y de las respuestas que recibimos del ambiente, desarrollamos más un tipo de inteligencia u otra. En su libro reúne 8 tipos de inteligencia: lingüística, musical, lógico-matemática, manual-kinésica, naturalista, visual-espacial, intrapersonal e interpersonal. Todas ellas son especializaciones de la inteligencia que acompañan y permiten el desarrollo de nuestras capacidades innatas en relación con las respuestas que recibimos del entorno.

Pero vayamos un poco más allá y veamos dónde se sustentan esos 8 tipos de inteligencia... 
Sabemos que la inteligencia es la capacidad que todos tenemos de resolver los problemas y retos que la vida nos plantea. La inteligencia nos permite comprender y entender los problemas para a continuación tratar de resolverlos. Sabemos también que la inteligencia por sí sola no podría existir. Hasta ahora no se ha observado ningún cerebro o ente andante que camine y piense sin base que lo sustente.
¿Cuál es la base que sustenta la inteligencia? ¿Dónde se enraíza la inteligencia?... Es evidente que en el cuerpo. Sin cuerpo no hay lugar donde la inteligencia pueda ser posible. En los seres humanos y en los animales (mamíferos, aves, reptiles,...) es muy claro. Los seres humanos son inteligentes. Los animales son inteligentes.

Existe un tipo de inteligencia que pone en común a todos los seres vivos que pueblan la tierra; una inteligencia que nos acompaña desde los inicios de la vida y sin la cual no estaríamos aquí: la inteligencia instintivo-emocional, senso-perceptiva y motora. ¿Acaso no hay una inteligencia primera que a nivel profundo nos acerca o nos aleja de lo que necesitamos, nos contrae o nos expande ante un hecho externo que sucede, nos permite percibir si algo es bueno o malo y nos permite tener percepciones y sensaciones para desde ahí situarnos ante ese estímulo?... ¿Y todo ello dónde se enraíza, de dónde parte?... Se enraíza en el cuerpo y parte del instinto y de sus reacciones emocionales.
Inteligencias múltiples
La inteligencia instintivo-emocional, senso-perceptiva y motora nos sitúa en la realidad inmediata. No hay tiempo para pensar, es la inteligencia del momento, del ahora. En el ser humano, hasta el primer o segundo año de vida no dispongo de otra inteligencia que ésa. Recordemos que desde que soy concebido dentro del cuerpo de mi madre registro las primeras experiencias que se sitúan en el núcleo más profundo de la personalidad. Desde ese momento funcionamos con esa inteligencia; esa inteligencia nos va a acompañar el resto de nuestros días, siempre va a estar ahí gobernando de una manera u otra, resonando de fondo y orientándonos hacia lo que necesitamos. En función de las respuestas que reciba cuando tan solo dispongo de esa inteligencia, la tendré más (o menos) desarrollada, más (o menos) eficiente y más (o menos) disponible. Desde esa inteligencia desarrollo las demás inteligencias que se van superponiendo en el desarrollo. 

A partir de los dos años aproximadamente voy aprendiendo a comunicarme a través del lenguaje. Se incorpora una nueva inteligencia que se superpone a la anterior: la inteligencia simbólica. Desde esa inteligencia puedo empezar a representarme que si mi madre se va, aunque me duela, sé que en algún momento volverá. Antes, esa operación no la podía realizar. En ese momento se despliega una capacidad inventiva y creativa impresionante en el niño. Todo es posible.
A partir de los cinco años (a veces antes) irrumpe la inteligencia de las operaciones concretas. En síntesis, utilizamos esa inteligencia para ordenar y aplicar la lógica a los hechos. Es entonces cuando asocio unas cosas con otras según el peso, el tamaño, el volumen; separo, clasifico, formo conjuntos,... En definitiva, trato de ordenar el mundo para entenderlo un poco mejor.
A partir de la pubertad se incorpora la inteligencia de las operaciones formales. Sobre las demás inteligencias se desarrolla un pensamiento de tipo hipotético-deductivo. Desde ese momento puedo empezar a formular hipótesis sobre lo que sucede en la realidad sin que yo esté en esa realidad. 

En fin, podríamos alargarnos mucho porque es un tema realmente apasionante que necesita de mucho tiempo y espacio... Para acabar, simplemente subrayar que la inteligencia más potente que tenemos porque es la más directamente conectada a la vida, al instinto, al cuerpo, a la emoción, a la sensación, a la percepción, etcétera, es la inteligencia instintivo-emocional, senso-perceptiva y motriz: la primera inteligencia que se desarrolla en nosotros y común a todos los seres vivos. Sobre ella se construyen todas las demás.

Las cuatro inteligencias que he nombrado forman parte del desarrollo humano y son la base para entender la especialización de las inteligencias que una vez somos adultos desarrollamos, como señala Howard Gardner en su obra "Las inteligencias múltiples".


Bibliografía: COSTA, Marc: Módulo de Desarrollo Humano 1. Edición interna de la Escuela de Terapia de Integración Psico-Corporal. 2002


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